EL SÍNDROME DE LA MUJER QUE AMA DEMASIADO - Robin Norwood

Características:
  • No puede salir de una relación que le causa mucho sufrimiento.
  • Se siente la gran salvadora de su pareja que muchas veces es una persona adicta.
  • Se enamora del hombre inaccesible que no puede satisfacer sus necesidades emocionales.
  • Es inteligente, capacitada, emprendedora, con un cierto sentido de superioridad y sacrificio.
  • Persigue el sueño de convertir a su hombre en el príncipe azul gracias a su gran amor, quien por fin la hará feliz. No está en contacto con la realidad.
  • Durante su infancia desarrolló respuestas emocionales distorsionadas.
  • Su modelo es un amor inmaduro “romántico”, de arrebatos y sufrimiento.
  • No puede amar a los hombres que serían buenos para su vida, le resultan aburridos.
  • Vive con intensidad un cóctel de emociones (ansiedad, incertidumbre, celos, miedo, dependencia…) y a esto le llama amor.
  • Sufre continua e intensamente con su hombre cuyo amor “necesita para vivir”; amor del que cada vez obtiene menos migajas y por el que cada vez paga un precio más alto.
  • Se hace adicta a su “hombre-droga” y al dolor emocional que le produce la situación. Sabe que eso la está matando pero siente que no puede evitarlo.
  • Puede disfrutar de muy buen sexo en una muy mala relación.
  • Su impulso de entregarse sexualmente a otros, y posible promiscuidad, apunta más a la satisfacción de los demás que a ella misma.
  • Confunde angustia, miedo y dolor con amor y excitación sexual.
  • No la atraen sexualmente los hombres con quienes no lucha.
  • Anhela la intimidad pero sólo se siente cómoda con la distancia emocional creada y mantenida por la tensión de la relación.
  • Cuando todavía ignora que está afectada de esta enfermedad emocional, se siente muy desgraciada. No entiende “por qué tiene tan mala suerte con las parejas”.
  • Vive sus relaciones con gran desconcierto al no comprender cómo es que su gran capacidad de entrega y de amor no es correspondida ni apreciada.
  • No se le ocurre preguntarse: ¿Esta relación es buena para mi?
  • Es una mujer hambrienta de amor y, por tanto, dispuesta a soportar lo insoportable para tratar de obtenerlo.
  • Vive obsesionada por conseguir que su “hombre-droga” le preste toda su atención, todo su tiempo, todo su amor.
  • Ha perdido su libertad emocional y consume su energía vital en una relación imposible.
  • Muchas veces está soportando malos tratos sin ser consciente de ello.
  • Debido a su dependencia emocional, a su adicción a la relación, puede llegar a situaciones extremas de malos tratos.
  • Terror al abandono, lo que conduce a hacer cualquier cosa para evitar que la relación termine.
  • Capacidad de esperar, aguantar y esforzarse en exceso creyendo que de ese modo las cosas cambiarán.
  • Falta de amor propio, por estar convencida de no ser digna de recibir amor.
  • Necesidad desesperada de controlar a la pareja, para compensar la inseguridad propia.
  • Mostrar un alto nivel de tolerancia al dolor emocional y atracción por parejas que lo provocan, porque los hombres respetuosos y buenos te parecen aburridos.
  • Ansias de resolver los problemas ajenos o de verse envuelta en situaciones intensas para evitar mirar de frente a los conflictos propios.
  • Tener una tendencia genética a la adicción y la depresión.
  • Existe mucha manipulación debido a la búsqueda incesante de controlar al otro para que no lo deje o lo siga queriendo por siempre.
  • Existen miedos como el de no ser querido, el miedo a la pérdida, una fuerte dificultad para dejar ir esos vínculos por más problemáticos que sean.
  • Va a sufrir celos si la pareja intenta alejarse o establecer ciertos límites y en algunos casos extremos estos celos pueden ser motivo de actos de violencia. Existe un riesgo importante de que la dependencia emocional lleve al maltrato.
  • El apego es castrador, enfermizo, degrada al otro, genera depresión, agota.
  • Necesitan constantemente una confirmación del amor del otro, alabanzas en sus tareas diarias. Necesitan saber dónde se encuentra su pareja, qué hace. Existe una alta cuota de narcicismo en ellos.
  • El tratamiento es psicológico, hay que trabajar arduamente en el auto control de la persona, dejar atrás los esquemas de elección de pareja negativos, la persona debe ser autónoma (que pueda hacerse cargo de sí misma).
  • Nadie ni nada puede ser tan importante como para que tu vida entera dependa de esa persona. El amor es más que el simple deseo y la necesidad.
  • El amor adictivo se caracteriza por una conducta obsesiva, exigente e irracional, donde los celos y la falta de respeto a la individualidad de la persona le ganan la partida a la tolerancia y a la generosidad que toda relación debe llevar implícita.
  • Los adictos al amor son personas en búsqueda del enamoramiento, de la sensación que produce endorfina y les otorga bienestar, pero que una vez que se va terminando ese subidón, al igual que ocurre con la dependencia al alcohol o las drogas, se produce el bajón. La persona cree que se equivocó y vuelve a buscar otra dosis.
  • Se podría decir que cuando la relación de pareja o la búsqueda del amor llevan ligados chantajes emocionales, pensamientos obsesivos, dominantes, irracionales y faltos de una buena base de comprensión y generosidad, podemos estar ante un problema de adicción al amor. Las consecuencias afectarán no sólo a la persona que está enganchada sino también a su pareja.

EL SÍNDROME DE AMAR DEMASIADO (SAD)

Al objeto de facilitar la comprensión del Síndrome de Amar Demasiado (SAD), la propia creadora del Programa explica:
“Amar demasiado no significa amar a demasiados hombres, ni enamorarse con demasiada frecuencia, ni sentir un amor genuino demasiado profundo por otro ser. En verdad, significa obsesionarse por un hombre y llamar a esa obsesión amor”
“… el amor se convierte en amar demasiado… cuando nuestro deseo de amar, nuestra ansia de amor, nuestro amor mismo, se convierte en una adicción…”
“Termina cautiva de un ciclo adictivo…”
“… nadie se convierte en una mujer así (que ama demasiado), por casualidad. Entre otras características típicas, la mujer que ama demasiado… proviene de un hogar disfuncional que no satisfizo sus necesidades emocionales…”
“… Las mujeres que tienen esta clase de características emocionales se ven atraídas una y otra vez hacia hombres que son emocionalmente inaccesibles por una razón u otra… y a menudo se enfrentan al dilema del buen sexo en una relación infeliz o imposible…”
“… las mujeres que aman demasiado tienen poca consideración por su integridad personal en una relación amorosa…”
Buscan hombres con quienes pueden continuar los patrones perjudiciales de relación que desarrollaron en la niñez. Por ejemplo, la mujer que proviene de un hogar violento se las ingenia para formar pareja con un hombre que la golpea o la maltrata. La mujer que se crió en un hogar alcohólico encuentra un hombre que ya padece o pronto desarrollará la enfermedad del alcoholismo.

Causas de la adicción al amor
En un proceso como el amor, donde además de los factores psicológicos entran en juego otros componentes de carácter químico y sensitivo, resulta bastante complicado acotar las causas que producen el enganche desmedido al amor. Parece ser que hay una serie de rasgos que son comunes en todos los adictos al amor: la baja autoestima, la inmadurez y la carencia de habilidades sociales.
Los problemas de autoestima pueden traducirse en una necesidad desmedida de aprobación de la pareja. Al mismo tiempo la poca confianza en sí mismo puede hacer que el adicto al amor sienta desconfianza y celos, entrando en un bucle de obsesión desmedida por los comportamientos de su pareja para intentar explicar o justificar sus sospechas.
Asimismo, la inmadurez hace al enamorado compulsivo incapaz de encontrar respuestas o mecanismos defensivos ante los retos y desafíos de pareja. Si además no cuenta con las habilidades sociales adecuadas para relacionarse con normalidad con otras personas, puede ser víctima del aislamiento y centrarse de forma desmedida en su pareja.

Cómo salir de una relación dolorosa
Las mujeres que “aman demasiado” suelen tener muchas dificultades para separarse de su pareja. Siempre, en lo más profundo de su corazón, están esperando que él cambie y se muestran convencidas de que ellas conseguirán que lo haga.
Para cortar, tiene que darse cuenta de que está atrapada en una posición de víctima y solo ella puede tomar el control y reconducir su vida hacia un estado de paz mental, respeto por sí misma y amor propio. Tiene que decidir que quiere ser feliz y convencerse que es perfectamente capaz de ser una persona autónoma y responsable de su propio bienestar.
Si te has reconocido como una mujer que “ama demasiado” y crees que ha llegado el momento de salir de ese infierno, necesitas de toda tu fuerza y determinación para lograrlo. Tal vez te parezca imposible al principio, pero esa fuerza crecerá a medida que des pequeños pasos que te conduzcan a retomar tu propio poder. Si no eres capaz de hacerlo tú sola, pide ayuda a familiares y amigos de confianza o a un profesional (psicólogo o terapeuta) que sin duda te ayudará.